espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

La Autora Andrea Amosson 14 de junio de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 7:27 PM

Esta boca es mía

No hay poder que se compare con ese de las letras. Un día te encuentras en una sala sentado en una mesa junto con otras personas, sosteniendo un lápiz. Escribes, creas, sientes, y de pronto, escuchas un  ‘chicos, hay que parar ahora.’ Quieres soltar el lápiz, pero él  se aferra a tu mano, Entonces, tus ojos lo miran y le hacen saber que todo va a estar bien. El lápiz, que confía en ti, se suelta de tu mano, cae lentamente, se acuesta sobre la mesa, y vuelve a su estado inanimado.

Tu voz empieza a leer lo que has escrito. Sientes las miradas y las reacciones de quienes, al igual que tú, asisten al taller. Escuchas sus opiniones, sus  emociones, y tomas nota. Escuchas los relatos de tus compañeros con quienes ríes, creas, y reflexionas.

Miras a todos en silencio y piensas que esto es lo que estabas buscando: un lugar donde…

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Told From The Hips by Andrea Amosson 1 de mayo de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 8:21 PM

I am indebted to Andrea Amosson for sending me a copy of her volume of short stories Told from the Hips after an initial approach to me from Kelsey at Book Publicity Services. Told from the Hips is…

Origen: Told From The Hips by Andrea Amosson

 

Lectura agripada = lectura fragmentada 19 de febrero de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 9:50 AM

 

Sexta columna para La Nota latina

Para mí la importancia de la palabra es tal, mucho mayor que la del dinero o las posesiones. Y como me comprometí a escribir esta columna cada quince días, llego a las carreritas con esta entrega. Ocurren las gripes, eso ocurre y entonces el cuerpo que debe apreciar al cuerpo escrito, anda con la cabeza abombada, la nariz roja –tanto que el hijo menor le llama Rodolfo y se alegra, jura de que viene la Navidad otra vez–; y los ojos le arden con la luz y por Dios, qué luz hemos tenido en Texas estos últimos días. Pues bien, un cuerpo agripado lee de manera fragmentada, este ha sido uno de mis nuevos descubrimientos.

Me la he llevado picoteando entre “Siete días de la señora K” de Ana María del Río; “Malinche” de Laura Esquivel; y retomando “La loca de la casa” de Rosa Montero. No he podido terminar de leer o releer ninguna de estas obras. De pronto todas se enredan o se hacen tediosas y es culpa del cansancio y del valor que le doy a mi palabra y al compromiso que tomé con ustedes, queridos amigas y amigos que esperan por esta columna.

Como no me gusta no cumplir, les dejaré aquí las impresiones afiebradas de estos tres libros. Porque así como es interesante saber qué surge de escribir con hambre o con sueño, también es atractivo descubrir cómo leemos cuando estamos con una pata aquí y otra en los vastos dominios de la gripe.

En primera, me gusta el tema de la palabra, pero de seguro a usted esto ya le quedó claro. Fíjese que lo que más me atrajo en estos días apaleados, fue la idea de cómo construimos el mundo mediante el uso de la palabra. La abuela de Malinalli (Malinche) es fenomenal a la hora de transmitir la potencia y la posibilidad los vocablos. He disfrutado tanto de los rituales de encender el fuego, de las voces del viento y la lluvia y de la voz humana, que forma y deforma en el proceso. Y esto se ha conectado con Rosa Montero, cuando explica que mientras que su hermana es “hacedora”, ella es “sólo palabra”. Y más allá agrega “pero es la palabra lo que nos hace humanos” (se fijó que esta vez tomé apuntes, voy aprendiendo). Discutimos sobre este libro en nuestro último club del libro y el chiste fue que la hermana de Montero es inhumana entonces, porque hace pero no con la palabra. Al rato pensé que la autora no se ha de referir a eso, sino a la sensación primitiva que llevamos de ese primer momento en que cada uno de nosotros fuimos capaces de nombrar las cosas y las cosas surgieron. ¿Cuántas veces repetimos la palabra “mamá” y la madre vino?; o ¿juguete?, y nos acercaron aquello que se nos había caído. Ha de ser por eso, pienso, que seguimos siendo entes de palabras, necesariamente, porque vamos buscando recuperar esa maravilla de hacer mundos con nuestra voz.

En “Malinche” hay una bella escena donde Malinalli quiere acceder a su futuro y para ello visita a un tlachique –que cuando busqué el término, se refería a “raspar algo” pero que en el contexto usado, más bien denota un adivino– para que le leyera los granos de maíz. El tlachique le cuenta lo que el maíz dice de ella, pero ella quiere saber más. Entonces el hombre cesa la discusión con “Ya te dije lo que el maíz habló. No veo más”. De nuevo lo que está por ocurrir viene dado por la voz.

En el libro de Ana María del Río existe, para mí, un descubrimiento del cuerpo propio mediante la palabra. La protagonista, una señora muy acartonada por traumáticas experiencias de la niñez, inicia una autoexploración aprovechando que el marido y los hijos están de viaje. El cuerpo de esta mujer, que ella misma describe como hecho de corcho, inicia una hermosa transformación hacia el tejido vivo, orgánico y anhelante del que todas estamos hechas. Así, las partes de su cuerpo que antes estaban veladas por ropajes y prejuicios, despiertan al suave tacto de sus yemas y son nombradas por vez primera.

Ya dije que no he terminado de digerir ninguna de estas lecturas y tendré que despedirme por ahora. Espero que usted ya esté empezando a leer estas obras que he comentado aquí, que finalmente esa también es la intención: compartir y motivar a la lectura.

Además, dejo planteada la intención de escribir sobre autoras independientes que hayan sido publicadas por editoriales que corren por sus propios carriles, lejos de las grandes casas comerciales. Si eres escritora, escríbeme para ver la opción de que lea y comente tus libros.

¡Bienvenido sea febrero, con sus dolores de garganta, sus nieves y sus días soleados!

 

18 de enero de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 4:11 PM

Mi nueva columna impresionista sobre el libro Óxido de Carmen

publicada originalmente en http://www.lanota-latina.com

Reclamos del cuerpo sometido

 

Por Andrea Amosson

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El problema con poetas como Pablo Neruda es que suelen robarse la atención donde quiera que estén. El consejo adecuado sería “evite leer sus libros si está tratando de avanzar con otros”, pero me llegó tarde y Neruda me secuestró de cuerpo y alma, con sus memorias “Confieso que he vivido”, obra que pronto vamos a comentar en mi club del libro, mientras intentaba concentrarme en la prosa de la chilena Ana María del Río.

No recuerdo haber tenido esta sensación antes, pero a ratos sentí que los libros conversaban, en especial cuando la escritora daba indicios del campo chileno, del sur del país, la tierra fértil y vegetal; y Neruda, habiendo nacido en la zona, daba a conocer sus inicios de vida y de poesía, rodeado de esos titanes arbóreos en la ciudad de Temuco. Yo, mirándolo todo desde mi rincón nortino, desde la soledad y el silencio del desierto de Atacama, escribí esta columna, de la intrusión, del desarraigo, de las pérdidas.

El libro de Ana María del Río se llama “Ni a tontas ni a locas” y está compuesto por tres novelas: “Siete días de la señora K”, “Óxido de Carmen” y “Tiempo que ladra”. Cuando todavía vivía en Chile leí estas obras, además de “La esfera media del aire”, que a la fecha todavía es una de mis favoritas.

Me acuerdo claramente el día que conocí a Ana María del Río, en Santiago de Chile hace casi veinte años. La escritora hablaba poco, sonreía mucho y nos miraba con sus grandes ojos negros desde el sofá de la escritora chilena Marta Blanco, con quién yo tomaba en esa época talleres literarios. Estábamos comentando “La esfera media del aire” y recuerdo que tímidamente le reclamé que la protagonista tuviera que morir. Ella me respondió que no tenía otra opción y ha de ser que desde entonces me sentí incómoda con la idea de que toda mujer que quiere romper con el patrón necesita pagar las consecuencias. Lo mismo ocurre con “Óxido de Carmen”, que releí a fuerza y en contra de este Neruda que se me aparece en todas partes (voy en la mitad de sus voluminosas páginas). El zapato me estranguló en el hecho de que -si no quiere enterarse, deje de leer esta columna ahora- otra vez asistimos a la muerte de nuestra protagonista. Pero ¿por qué?

Por otro lado, más que una novela, Óxido me dejó la sensación de ser un cuento largo, un cuento escrito en capítulos, donde existen dos personajes centrales: Carmen y el narrador. Me amigo con la historia desde el inicio, cuando veo cómo Carmen despliega sus alas, cómo a su alrededor ocurren o dejan de ocurrir las cosas, como si la volubilidad de su cabello diera pie a los castigos, los cambios, las acciones de la abuela todopoderosa y la tía mal intencionada, incluso la mezquindad del primo menor o las sonrisas ausentes del tío loco. Carmen es una hija de la tierra, le noto un perfil indio, una sangre que le arde y que le corre a descontrol. Carmen es todo aquello que Neruda describe, los ríos salvajes que cortan caminos, las raíces monumentales de árboles que han caído bajo la poderosa mano de la lluvia, los acantilados y el fatal frío de la cordillera de los Andes. Carmen es la oposición, la ruptura de “las buenas costumbres”, la desilusión, el enojo. Carmen es el Neruda que no fue zapatero ni maderero ni ferroviario, sino poeta. Carmen es la bestialidad, lo indómito, lo inexpugnable, es el diálogo enojado del viento contra las rocas en los mares australes. Y tenía que morir.

Me opongo, me opongo porque lo que plantea liquida el propósito mismo del texto: el texto es una protesta que termina por perpetuar que no hay salida para las Cármenes de Chile ni del mundo. Carmen desaparece porque “ganan” las otras, la abuela patriarcal y la tía amargada, la institución, la reserva, las faldas largas y los calzones apretados. Le cortan ese cabello salvaje y la reducen a un fantasma fanático, asustadizo, débil. Así se nos apaga Carmen y entonces me enojo con el texto, truenan los volcanes del sur, se remece la montaña, pero Neruda logra escapar al exilio, hacia el otro lado de la cordillera. Él y otros se avientan a la relativa amplitud de Argentina, pero no Carmen, que se queda para siempre convertida en una lágrima de ese gran candelabro que la vio partir, pendiendo en el salón principal de la casa.

Cuando uno lee, peca de querer reescribir ciertas historias. Si tuviera la certeza de que existen dimensiones paralelas, desearía saber que por ahí corre ésta y otras Carmen, que se han salvado, que huyeron, que están montadas en un árbol, bailan y cantan con voz mineral. Que Carmen no es tonta ni es loca y vive libre y feliz el vendaval de su vida.

 

Para saber más:

http://digitalcommons.providence.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1728&context=inti

http://repositorio.uchile.cl/tesis/uchile/2010/fi-lizana_c/pdfAmont/fi-lizana_c.pdf

 

 

Hoy me libro 14 de enero de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 9:13 AM

Hoy me libro: amanecí livianita después de una gran tarde con grandes amigas, Kristha Archila-Giri y Noemi Mechali. Me libro porque me encanta el chocolate caliente, creo en Dios, soy feliz siendo mamá y esposa y he encontrado hasta el gustito de doblar la ropa limpia. Me libro porque me vine a Texas y no me traje el clasismo que tanto nos enferma en Chile. Me libro porque para escribir no tengo que estar enojada con el mundo, sólo tengo que mantenerme auténtica y leal. Me libro porque creo en el valor de la palabra y si me comprometo con algo, lo cumplo; si no, me disculpo y trato de enmendar, pero no intento sacarme los balazos. Me libro porque elijo no criticar el país que me acoge (ninguno de los que me han acogido, tanto será que la gente se extraña si alguna vez he dicho que tal o cual lugar fue difícil). Me libro porque soy PAMPINA, soy NORTINA, nacida en Antofagasta, criada en el desierto de Atacama y eso me libra de cualquier nariz puntiaguda que intente comportarse como patrón de fundo, incluso aquí, tan lejos de los árboles barbudos y milenarios. Porque soy mujer, chilena, Pampina y Nortina y con eso me libro.

 

Publicar en Estados Unidos. El sueño incumplido de los escritores en español 4 de enero de 2016

Filed under: General — Andrea Amosson @ 9:52 AM

El blog de Guillermo Schavelzon

Mapa al revés Joaquín Torres García

 “Las editoriales no consideran rentable las obras de autores de otras lenguas” dijo The New York Times, en un reportaje titulado América bosteza ante las novelas extranjeras.  Esto, obviamente, incluye las españolas y latinoamericanas.

El interés de los escritores de lengua española por ser publicados en inglés, se enfrenta con una tenaz resistencia de los editores en Estados Unidos y en Inglaterra.

Las cifras son tan extremas que cuesta creer que sean ciertas. De los 120.000 títulos nuevos publicados en Estados Unidos cada año, solo 300 son traducciones. Trescientos ¡considerando todos los idiomas y todos los géneros!

En 2014 eltotal de libros traducidos del español en Estados Unidos, fue de 67 títulos.

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La raya para la suma 29 de diciembre de 2015

Filed under: chilena en Texas,General,Vida literaria — Andrea Amosson @ 3:46 PM
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NOTA: AGREGUÉ UNA CORRECCIÓN AL PUNTO 16 EL 10 DE OCTUBRE DE 2016.

concursos

Amigos,

Se nos acaba el año y a todos les entra una fiebre por hacer recuentos. Confieso que al comienzo quise evitar estas conclusiones, pero finalmente se me agolparon tanto en la cabeza que aquí va mi raya para la suma:

  • Sigo siendo una escritora desconocida.
  • El año 2015 me publicaron un libro en inglés, mi primera traducción. No hubo nada de bombo ni de platillo, me hubiera gustado tener una fiestita para celebrar.
  • Fue inmensamente positivo que University of Dallas me hubiera invitado a leer de Cuentos encaderados y sirvió la traducción, porque los estudiantes -brillantes todos- siguieron la lectura en inglés. Además, un par de ellos leyó a dos voces el relato The blood and the escape, (traducción de La sangre y la huida).
  • Terminé de editar mi segunda novela Las sirenas del Atacama. En enero  comenzó la larga tarea de encontrar editorial. Fui ilustramente rechazada por Tusquets Editores, con correo electrónico personalizado y demases.También me rechazó Urano ediciones y me mandó a autopublicarla con otra empresa. Me quedé para siempre esperando la respuesta de Fondo de Cultura Económica, jamás me dijeron si sí o no. Me rechazó también Arte Público Press, de Austin, Texas; y Bilingual Press Review, de Arizona. Sin embargo, debo decir que Gary Keller, el señor editor, es de lo más educado y me contactó con el doctor en literatura Santiago Daydí-Tolson, de San Antonio, Texas, para quién terminé colaborando con unos textos en su revista Labrapalabra.
  • La novela fue aceptada por una editorial independiente que se llama Sangría y está en Nueva York. Al comienzo pareció que querían traducirla al inglés también, pero luego de una llamada telefónica con la editora, el asunto quedó en nada. Me encargaron, eso sí, que escribiera historias de mujeres inmigrantes en Texas. Como el encargo vino en verano, me tocó escribir de noche mientras los niños estaban durmiendo. Tuve muchos abortos, pero di a luz cuatro cuentos o escenas que me dejaron bastante contenta. Todavía no he recibido la respuesta de la editora, pero si les gustan, se publicarían en inglés y en español.
  • La novela también fue aceptada por la editorial independiente Ediciones Oblicuas, de Barcelona. Y yo estaba bastante contenta hasta que me dijeron que tenía que poner dinero de mi bolsillo para publicar. Ahí se acabó el amor, rechacé la oferta.
  • Finalmente, mi novela fue aceptada por una nueva editorial independiente que se llama Ediciones del Desierto y dónde está, pues en el desierto de Atacama. Me encanta el hecho de que esté ahí y si bien los correos no han sido muy frecuentes, me imagino que en algún momento el editor irá a responder las preguntas que hice sobre el contrato de publicación. Cumple uno de mis requisitos: no cobran.
  • También me quedé esperando eternamente por la respuesta de Cuarto propio, una editorial con gran reputación por su calidad literaria. Y de Ediciones B.
  • En el camino, mandé la novela a cuatro concursos. Perdí tres y en el último quedé entre siete finalistas.
  • Cuando tenía como veniticuatro años mandé el último cuento a concurso de la revista Paula. Iba por esa época al taller de Marta Blanco y una de mis compañeras ganó una mención honrosa y le publicaron su cuento. Luego ella nos dijo que era hermana de una de las editoras principales de la revista. Ese día decidí no volver a concursar, porque me desanimé mucho. Así pasaron los años y entonces apareció Rictus y Cuentos encaderados; y me atreví a concursar de nuevo. Primero con la novela nueva. Después con relatos. Aquí va el cuento de esos cuentos:
  • Concursé en 13 certámenes de Argentina, España, México, Colombia, Estados Unidos, Chile y Perú. Perdí la mayoría, pero obtuve algunos resultados positivos en cuatro de ellos. Un primer lugar por votación popular y mención honrosa por parte del jurado en Miami, Florida, Estados Unidos. Un segundo lugar en un concurso de Barcelona. Un tercer lugar en un concurso de Madrid (con el libro completo Cuentos encaderados). Y un finalista en un concurso de Colombia.
  • Con motivo del primer lugar por votación popular, me invitaron a colaborar con La Nota Latina y tengo una sección de columnas impresionistas sobre libros escritos por mujeres, que puedes encontrar aquí.
  • También me invitaron a enviar dos cuentos para participar en una futura antología que se publicará en Estados Unidos en 2016.
  • En términos de trabajo, mis clases de escritura creativa crecieron de cuatro alumnos a doce. El retiro de escritura subió también de  cuatro participantes a doce (de los cuales al final asistieron ocho, por rollos de ellos de último minuto).
  • Mi revista La vuelta al Libro salió por última vez en diciembre. Nos despedimos tristes, pero es que sin plata y sin tiempo es poco lo que se puede hacer…
  • Una de las genialidades del año 2015 fue que recibí una invitación para participar como Autora Invitada a FILZIC 2016, la feria internacional del libro que se realiza en mi ciudad natal. Y otra genialidad es que gracias a los contactos de uno de mis alumnos, un empresario mexicano, Juan Miguel López de MITO Financial, ofreció patrocinarme para viajar. ¡Bailes de celebración!
  • CORRECCIÓN A ESTE PUNTO ANTERIOR:  Sí, me invitaron a FILZIC 2016 y pude asistir. PERO NO con la ayuda de este señor Juan Miguel López, porque resultó que luego de que él me ofreciera comprarme el boleto (octubre de 2015), se desapareció del mapa. Lo llamé muchas veces, le dejé mensajes, le escribí correos hasta que asumí que él había cambiado de opinión, más o menos por enero de 2016 y dejé de insistir. Por febrero de 2016, la prensa y el consulado de México en Dallas publicaron reclamos en contra de su persona y se armó una gran batalla entre quiénes lo acusan de haberles estafado y quiénes lo defienden a brazo partido. A la fecha, nunca volví a saber de él y no sé en qué quedó tan lamentable asunto. Pude asistir a FILZIC por la ayuda de mis amigos y benefactores que me enviaron cheques de apoyo a casa o colaboraron en campañas de recolección de fondos por internet. A ellos les estaré siempre agradecida:
    • CLARA BORJA HINOJOSA.
    • REBECA ILLESCAS.
    • DANIEL BELTRAN Y SU GRUPO ALIANZA HISPANA.
    • NOEMI MECHALI.
    • JACOBO LUNA.
    • LETTIE RAMÍREZ.
    • MS. SANDY MCDERMOTT.
    • MIKE GAROWSNKI.
    • KRISTHA ARCHILA-GIRI.
    • LUCÍA GONZÁLEZ.
    • ESTHELA GONZÁLEZ.
    • 3 DONANTES ANÓNIMOS.
    • KYHL AMOSSON, EL VIKINGO.
  • Y ya para que vayamos haciendo la suma, en agosto se me ocurrió crear un grupo de escritores y poetas, nos llamamos La farmacia de la Ñ, nos juntamos una vez por mes y desde octubre que estamos haciendo lecturas públicas en el área de Dallas. Con ello por fin logré que me entrevistaran para El Heraldo News, El Hispano y Al Día (del Dallas Morning News), medios a los que he estado llamando por dos años para ver si les interesa algo de lo que yo hago. Pues ahí está…
  • Para cerrar, quiero hablar de Ley y sus libros. Un día cualquier me llegó un mensaje que venía de ella, diciendo que era Vloguera y yo, ¿qué es eso? Vaya, al parecer soy muy antigua. Ella graba videos y los pone en Youtube, sobre libros que lee. Quería leer Cuentos encaderados, así es que le pedí a mi editora que le mandara una copia y hace un par de semanas ella subió el video con su comentario. Veálo aquí.
  • Y la última colita de información: tal vez el año 2016 será el año en que tenga agente literario. Existe una mujer inteligente y tenaz, llamada Paula Lisboa, con quién hemos estado conversando sobre el tema… ya veremos…

Que tengan un año bravo, lleno de energía y de proyectos. ¡Pucha que cuestan las cosas! Pero a seguir, no hay de otra.

Abrazos por montones,

Andrea