espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

Contrato de trabajo: puesto-Madre 12 de diciembre de 2014

Filed under: Delirios de mamá debutante — Andrea Amosson, co-owner Angels and Bees @ 10:11 AM

Esta tarde, en que por fin el sol se animó a salir, a pesar del frío – se sentía valiente esta mañana – tomé una de esas siestas de gato, en que estiras las cuatro patas tratando de rascarte detrás de la oreja, ronroneas y sueñas, breve pero profundo, como salto enérgico al tejado. En una de esas piruetas gatunas, aterricé en un escenario onírico donde yo me presentaba a la entrevista de trabajo para ser la madre de no uno, sino dos chiquitos. El cargo tenía requerimientos y la lista era lógica y ordenada, como lo es todo en los sueños, incluso las ovejas que leen y comentan “Orgullo y Prejuicio”.

El aviso laboral iba, más o menos, así:

SE BUSCA.-

Mamá, de entre 35 y 45 años, con una espalda relativamente flexible para jugar al caballito. Si es risueña, es un plus.

REQUISITOS.-

La candidata ideal deberá cantar canciones de cuna por la noche. Deberá jugar a la ronda sin razón alguna. Ofrecer merienda dos veces al día y preparar tres alimentos completos: desayuno, almuerzo y cena.

Es imprescindible que tenga sentido del humor, para reírse de cuando confunde la sal con el azúcar y el guiso le queda dulce. Cuando se pone calcetines cambiados porque todavía no está totalmente despierta a las seis de la mañana, cuando los dos hijos le piden el desayuno. Se valorará con interés la hablidad de lavar el cabello sin que el jabón entre a los ojos.

Experiencia en el área médica, manejo de triage, es una ventaja. La candidata deberá mantener una cantidad razonable de banditas de colores en su cartera y estar presta a  limpiar rodillas raspadas y sin desmayarse (al menos no en este momento).

Si ha tenido una vida de casinos y juegos de azar, tendrá más puntos. La habilidad de mantener una cara de póker -para aguantar las ganas de reír en caso de ocurrencias- y bluffear -para asegurar que la sopa de cochayuyos es exquisita-, será altamente recompensada.

La candidata debe comprobar su capacidad mediante un examen simple de escuchar una palabra clave cuatrocientas veces sin alterarse. La palabra clave será “MAMI, MAMI, MAMI, MAMI…” así hasta completar los cuatrocientos llamados.

Ahí terminaba el aviso y yo, en mi sueño, me aprestaba para seleccionar mi indumentaria para presentarme a la entrevista. Pero en eso me despertaron, mis dos hijos. El mayor se había golpeado la pierna jugando y traía un moretón café verdoso. El otro me contaba lo que había pasado, abriendo grandes los ojos y sonriendo un poco, porque está en la edad es que las caídas ajenas todavía causan risa, aunque al afectado le causen lágrimas.

Apliqué cremas y banditas al herido y al rato serví un par de meriendas. Ya pronto querían que jugase con ellos y me tocó poner a prueba la espalda que cumplió cuarenta y un años en julio. No se me rompieron ni la espalda, ni la paciencia ni el orgullo. Y pensé que tal vez, si hubiera seguido soñando, esos niñitos que me iban a entrevistar me hubieran dado el trabajo.

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