espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

Severamente afectada la toma de decisiones 1 de junio de 2014

Filed under: General — Andrea Amosson, co-owner Angels and Bees @ 11:44 AM

No sé exactamente porqué, pero esto me ocurre desde que perdimos a mi suegro, en noviembre del año pasado. Siento que tuviera el cerebro frito. “Cuentos Encaderados” surgió del gran dolor de no contar más con él,  de no verlo emerger de su casa cada tarde para tomar caminatas por el barrio. De saber que no contaría con su ayuda, cuando mi esposo viaja. Y de que su amor tan sereno, sin juicios, que sentía por todos nosotros nos llegaría desde más lejos, más arriba, tal vez casi sin poder sentirlo por la distancia extraña que nos separa a los vivos de aquello otro, allá donde nos vamos cuando nos vamos…

Este cerebro frito me ha llevado a tomar decisiones extrañas. Que luego trato de deshacer. Algunos errores los he podido enmendar. Otros no. Y así pasan los días, equivocación tras otra y el sentido de estar arruinada para siempre acrecienta. Hay días que pienso que la solución está en dormir todo el día. Y otros, que está en asear la casa. También tengo esos días en que me da por sentarme a mirar por la ventana, como si el árbol chascón que decora mi casa me revelará un gran secreto. Hasta las ardillas, que con sus carreras me provocaban ataques de risa, ahora parece que anduvieran más lento.

También extraño a mi tía. Pero creo que su partida duele menos porque no he visto aún la casa vacía, su cama que ya no está, sus ropas que han sido regaladas. No he palpado la ausencia. Sueño con ella cada noche y hablamos de lo más trivial. Nunca tiene un gran consejo para mí, porque, pienso, todavía no asumo que se ha ido. Para mí sigue en Chile, en la casa del centro, pasando rabias y riéndose todo por igual medida.

En este duelo que ya parece eterno, la escritura me ha salvado. Escribo casi todos los días, como no lo hacía en muchísimo tiempo. Tal vez sea susto, de caerme yo también, perder el conocimiento y no volver a despertar. Deberle tantas cosas a mi hijo, todas las historias que llevo dentro y que quiero contarle. Todo los “te amo” pendientes que tengo para mi K. Irme y no poder decirle que él ha sido, es y será el único y gran amor de mi vida. Que me tomó tiempo encontrarlo en este mundo ancho y redondo. Pero que gracias a Dios nos encontramos. Un poco viejos y un poco cansados, pero unidos desde el día en que nos vimos, desde entonces y para siempre.

Así transcurren los días con este sentimiento de vacío en el pecho. Y de que hemos perdido la brújula. Y los errores se arrumban frente a la puerta. Algunos cuestan dinero, otros tiempo. Todos, autoestima. Recuerdo haber sido eficiente alguna vez. Ahora no soy más que una bola de dudas. Llevo mi cuerpo agarrotado por las calles como un bulto. Arrastro estos pies que a veces quieren correr. Volverse a Chile. A mi pueblo, a las ruinas de Pedro de Valdivia. A reconstruir esa casa donde crecí y que han desmantelado. Porque todo a mi alrededor se desarma. Escribo para agarrar todo esto móvil, fijarlo de alguna manera.

Sé que habrá salida, falta un día, un mes, diez años. La solución siempre llega. Nada más me toca esperar, aprender a amar estos errores y problemas en los que me meto solita, sin que nadie me empuje. Aprender a amarme en este estado de desorden, caótico, desmembrado. Tenerme paciencia y respetarme. Porque tal vez el duelo es que te afecta la toma de decisiones. El duelo, por la partida de mi suegro, de mi tía, por mi país, por mis amigas, amigos, familia, de Chile, de Serbia y de Montenegro. La gente de Costa Rica que me hace falta. Los amigos que conocí y conservo desde la época en Madrid. Porque la vida parece glamorosa y fácil, pero todos llevamos un peso sobre nuestras espaldas. Aunque no lo confesemos o queramos ignorarlo. Y entremos el estómago para que la foto del Instagram quede perfecta. Pero estamos tan infinita y amorosamente hechos de imperfecciones. Y está bien, tal vez la paz sea esa, aceptar la falta, la equivocación, la miseria y la tristeza. Y saber seguir, con eso y a pesar de eso. Saber seguir.

 

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3 Responses to “Severamente afectada la toma de decisiones”

  1. Anónimo Says:

    Muy interesante todo lo que escribes y todo lo que sientes mas existen en mi sentimientos encontrados ….¿ Podemos llegar afectarnos tanto tanto solo por algunos o algunas cosas ? bendiciones

  2. Soledad Says:

    yo creo que depende, si es lo primero que pasa o lo ultimo que pasa…si con eso se colmo el vaso. porque puede ser que las personas aguanten muchas cosas y luego viene algo que es como el golpe final… esa es la impresion que tengo yo.

  3. Anónimo Says:

    Ánimo, Andrea. El duelo es así, un día te levantarás y verás que ayer no lloraste y luego otro día verás que las heridas van cerrando. Sigue escribiendo así 🙂
    Javier Ruiz.


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