espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

De lo trivial y de la enfermedad 27 de septiembre de 2010

Filed under: De vida,Delirios de mamá debutante,General,pingüina en Costa Rica — Andrea Amosson, co-owner Angels and Bees @ 10:45 PM

No hay nada de trivial en estar enfermo. Sin embargo, las visitas diarias al pediatra de urgencia me lo hacen sentir. Eso de llegar y saludarlos a todos, en la sala de emergencias del hospital Cima y sentir que llegas, en cierta manera, a casa, implica que el evento se ha vuelto rutina. Nuestro hijo contrajo el dengue, producto de la picada de un mal bicho tropical. Llevamos una semana durmiendo a medias, callándonos el llanto, abrazándonos sin decir nada, cuando el peque finalmente duerme, relativamente tranquilo. Qué decir lo que esto ha significado para mi hijo. Dolores insoportables en todo el cuerpo, temperaturas que bordean los 40 grados, vómitos, diarreas, tos, tos, interminable tos. Y sin embargo, se las ingenia para jugar en la medida de lo que puede. Y nos regala continuas sonrisas, intercaladas con ataques de rabia. Es de esperar. Me aprieto el dedo para no ponerme a llorar.

Una nueva lección de vida.

Y la búsqueda incansable del lado amable. Con el estrés de su enfermedad, K y yo caímos. Él, con gripe. Yo, con una falla en el sistema gozador. Tengo ganas de reírme, luego de tanta pena. Por eso, procedo a hablar de algo que hace dos décadas era tabú y que ahora es algo común: la visita al ginecólogo. Ya decía yo, en otra reflexión, que cada vez que uno se cambia de barrio, debe hacerse del peluquero, el zapatero, el panadero y el ginecólogo. Aquí yo he visitado a cinco distintos individuos y creo que hoy, tal vez, encontré mi espéculo gemelo.

La visita pasó si mayores contratiempos. Más bien yo hiperventilé hablándole del dengue de mi hijo. Después de la clásica revisión técnica… ahora que lo pienso bien, ese foco alumbrando allá abajo me parece más a un interrogatorio. Gracias a Dios el interrogado puede dar respuestas concretas sobre lo que ha estado o no ha estado haciendo en los últimos años. Gracias a Dios y al matrimonio.

Sé que estoy devaneando. Pero está bien. Estoy escribiendo luego de una larga semana de temer por la vida de nuestro hijo. Me vi tirándome al río si a él le pasaba algo. Está bueno devanear tras el recordatorio forzoso de que todos nos podemos despachar de este mundo antes de tiempo y que más nos vale abrazar, besar y usar las palabras más bellas con nuestros seres amados.

De vuelta al ginecólogo, me recetó tres ovulitos y para la casa. Se despidió con un beso en la mejilla. Me sorprendió. Sentí incluso que tal vez debí besarlo en la boca. Esto, porque hace pocos segundos él había estado haciendo inventario en una parte de mí que juré ante Dios sólo le mostraría a K. Me ofreció, sútil, un PAP para el próximo año. Le agradecí la gentileza.

Más tarde, en la farmacia, me vendieron los óvulos y en las indicaciones, escribieron “Andrés”. Me reí. El vendedor me preguntó por qué. Le dije “óvulos vaginales para Andrés, ¡ja!”. Creo que fui la única en reírse. Pensé que era algo gracioso. Entonces comprendí que tal vez era gracioso hace una década, en que no se hablaba de ir al gine y en que las mujeres eran brujas una vez al mes por gusto, no por causa del síndrome premenstrual.

Ahora, pensándolo bien, Andrés puede necesitar óvulos; así como María un condón – para usarlo ella- . Me fui entonces por las avenidas donde los sexos no están definidos y el matrimonio ya no es necesariamente una cosa de hombre y mujer. En esa ciudad mental, vi que mi chiste no tenía auditorio. Al contrario, sus habitantes me tacharían de retrógrada y de católica. Pues sí, soy las dos.

De vuelta en casa, K me preguntó cómo me fue. Le dije “muy bien, el tipo era muy gentil, no me dolió para nada”… Con la cara que me miró, entendí que eso le sonó a infidelidad. Me dio risa otra vez. La próxima vez me limitaré a decir “bien”.

Si bien tengo ganas de reírme, me cuesta. Me siento agotada. Normal. Mi hijo ha pasado 6 días con fiebres altas, tuvo ronchas en su cuerpecito, escalofríos, no bebía ni comía nada, le han sacado sangre cinco veces, le han nebulizado dos, le han puesto suero y aún no está sano. Estamos recién a mitad de camino. No obstante, sé que sanará. Que pronto andará corriendo, subiéndose a los árboles, colgándose cual mono en las barras del parque, columpiándose, pateando la pelota y haciéndome rabiar porque no quiere irse a dormir.

Y volveremos a la rueda diaria, a lo familiar, a los horarios establecidos, a descansar en la noche. Y al riesgo de olvidarnos de besarnos y amarnos porque en cualquier momento podemos perdernos. Riesgo que me ha dejado una marca profunda en el entrecejo, una arruga nueva, un ayuda a memoria, un “no te olvides de amarlo a él y a todos, porque nadie sabe cuándo llaman al barquero y hay que subirse y cruzar el río”…

De trivial, esta reflexión, nada.

Anuncios
 

3 Responses to “De lo trivial y de la enfermedad”

  1. Tatiana Rojas Maluenda Says:

    Prima espero que tu hijo ya este mejor de salud y que por lo menos su angustia y temor ya pase, es dificil pensar cuando los hijos se enferman y mas aún si uno los ve sufrir , estaré rezando especialmente por él y por K y tú bendiciones Tatiana

  2. Alice Says:

    Ay, Andrea, recuerdo muy bien la época en que el hospital era mi segunda casa, qué bien te entiendo. Y la camilla del ginecólogo para mí es casi un potro de tortura, ayer mismo tuve que ir y pasé todo el día revuelta… En fin.
    Espero que tu niño esté ya bien y vosotros hayáis podido descansar y reponeros.
    Un fuerte abrazo

  3. Helena Says:

    En esta confusion de ideas puedo percibir el susto que debieron pasar… Entre hijo enfermo y visita al gine, ambos traumaticos…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s