espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

La perseguidora 11 de mayo de 2009

Filed under: De vida — Andrea Amosson, co-owner Angels and Bees @ 7:09 PM

SAXOFON¿Qué haces en diez minutos?

Alcanzas a encender tu computador, pero no lees nada. Te acuerdas del divertimento aquel de comerte las cabezas de los fósforos, a escondidas de tu abuela, en el pasillo oscuro. De ver a tus tías pasar junto a ti sin darse cuenta que estás sentada en el suelo de madera y polillas, comiéndote los cerillos.

¿En diez minutos? Conocí un tipo que decía hacer el amor en diez minutos, ¡qué insulto!

Puedes abrir el refrigerador, sacar la leche, vaciarla en la taza, abrir la puerta del microondas, apretar el botón de un minuto y comprobar que el minuto son, en realidad, tres porque has pensado que te daba tiempo de ir a tu computador;  y estás intentando escribir algo cuerdo cuando entra tu media naranja a preguntarte qué haces aquí en el computador y le dices que escribes sobre él, pero que es algo bueno y no esas cartas de amenazas que solías enviarle. Entonces se mete el dedo en la nariz y te pregunta, ¿en serio? y te ríes y tratas de volver a esa leche a medio camino y a ese pan que querías calentar en tu mente y rellenarlo y otra vez el rubio te interrumpe y te pregunta si el niño, el angelito que Dios les ha dado no se tomó la leche y lo miras con rabia, entonces se va y te vuelves al pan con aceitunas y al tipo que decía que el amor le tomaba diez minutos y de ese computador tuyo que antes era tu confidente y ahora se ha vuelto un amante viejo y cansado al que no te dan ganas de correr, y tus letras andan errantes por ahí, entre el microondas y la leche del niño, ese ángel que Dios te dio y tratas de pensar qué hacer en los diez minutos que te quedan libres al día, pero ya es tarde, sí, se ha ido el sol – sol “pati” – y escuchas otra vez a ese tirano de manitas cortas y te das cuentas que la has perdido, has perdido esa batalla contra el tiempo y el elixir de la eterna juventud y que cuando él se duerme tú te vuelves al mundo de adultos que abren puertas cuando quieres escribir, cuando quieres congelar ese minuto y alargarlo hasta un viaje a Jupiter y de vuelta.

Y ya está, se te han ido los diez minutos.

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3 Responses to “La perseguidora”

  1. javier ruiz Says:

    Qué diez minutos más bien aprovechados. Cuando nació mi segunda hija me di cuenta de que algunos días estaba cansadísimo a las 9 h de la mañana!! :-))
    Luego hay más tiempo :-))
    Salud y un beso al chiquitín!!

  2. Ysabel Says:

    Poco a poco volverán las aguas a su cauce, sólo hay que coger el ritmo, nada más.
    Lo que antes hacías en diez minutos que eran totalmente tuyos, ahora increiblemente lo haces en cinco, sin más, sin pensarlo, mecanicamente.
    La diferencia de antes y ahora, es que antes el puzzle era de quinientas piezas y sabías colocarlas de memoria, ahora el puzzle es de diez mil y ya no las conoces.
    Pero todo termina encajando, tiempo al tiempo.


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