espejismo en Atacama

de la chilena extraviada

sex and beograd 11 de agosto de 2008

Filed under: General — Andrea Amosson, co-owner Angels and Bees @ 3:02 PM

Esto estaba en el tintero. Hace una buena cuota de meses me animé a llamar a Silvia, mi amiga italiana, para ir juntas al cine y ver Sex and the City. Por supuesto que K no quiso acompañarme y Silvia, con su simpatía y relajo, venía bien a la tarea.

Así es que ahí estábamos nosotras, fuera del cine Tuckwood, esperando el inicio de la función. Y la función comenzó, pero no adentro, sino en la calle, en la sala, en los autos… Féminas en tacones altos por todas partes. Cabellos rubios ¿verdaderos? ¡qué importa! Acá no es como allá, donde costó que cambiarse el pelo no provocara risa. Pues así venían, hordas de mujeres luciendo sus mejores vestidos, carteras, accesorios, joyas. Y yo. Y Silvia. Un par de chiquillas simples, mirando el desfile de modas. Pues entraron todas, al cine, entre risas y conversaciones y yo me preguntaba con cuál de las cuatro fantásticas cada una se identificaría. Eras Carrie, Samantha, Miranda, Charlotte… Todas, ninguna.

Nos sentamos casi al final del cine. Mi amiga Silvia tuvo la mala suerte de quedar junto a un chico que había olvidado ponerse desodorante y quien, a la vez, tuvo la mala suerte de ser arrastrado al cine a ver la hoguera de las vanidades. A este y al otro lado de la pantalla.Silvia estuvo medio doblada toda la película tratando de evitar que ese aire olor a cebollines le entrara po r la nariz. Salió con dolor de pierna. Yo me reí. Me reí mucho. Del guión, del drama chicloso, de la ropa, de la respiración contenida cuando el director decidió que un nuevo par de zapatos valía la pena de ser mostrado . Me reí de todo.

Qué distinto hubiera sido este estreno (no…qu eno era estreno), de haber sido Antofagasta o Santiago incluso  y no en Belgrado. Me vi allá igual que acá, con mis zapatillas, mis jeans un poco desteñidos, la polera sin diseños, el pelo al viento. Y me multipliqué por miles, por millones. Y vi como las chilenas tenemos la vida metida para adentro. Y como pasan montón de cosas por nuestra cabeza y como casi nunca las exteriorizamos. Con esa eterna sonrisa y con el consabido “tranquilo boby, para que te estresas”, jamás nos apareceríamos en el cine con tacones altos. ¿Será por la delincuencia? Acá no hay. Pero tampoco hay piropos. Y entre más linda la chica, menos caso hace el varón. Y en Chile, desgreñada y todo, algún cumplido siempre te cae. De pronto pensé que entre más te arreglas menos te miran. Eso ocurre acá. Aunque yo me llevo todas las miradas, no de los varones, sino de las mujeres, porque ¿cómo me atrevo a ser tan sencilla? El cine, como la vida, es una pasarela…

Anuncios
 

3 Responses to “sex and beograd”

  1. Clau Says:

    Tú sabes que uno de mis trabajos es en un lugar pituco (no daré nombres, porsiaca…). Allí van esas niñas que andan por la vida como si no se arreglaran y no hay caso: se ven regias siempre. Por si quedara alguna duda abren la boca y ahí está, ese tonillo que declara sutilmente que pasaron por colegios privados y que se mueven en un ambiente de privilegios. Entonces yo (que soy de las tuyas, jejeje) opté en mi primera aparición por lucir un par de botas de cuero que casi no uso y que, aunque estaban aquella vez en oferta (fin de temporada), salieron caritas. “Dale no más, yo te las regalo”, dijo mi marido, siempre generoso, y yo me animé, aunque ni te cuento la culpa… En fin… El asunto es que voy viendo que para llegar al salón donde me correspondía tenía que subir cerca de 100 peldaños… ¡de piedra! ¡cerro arriba! Y yo, con mis kilillos de más todavía por el embarazo, partí no más, sintiendo que me tambaleaba sobre mis super tacones. Cuento corto: llegué apenas (los dos últimos peldaños se me hicieron casi imposibles), con los pies adoloridos, las piernas tembleques, sin respiración ni dignidad, jejeje. Tuve que detenerme a descansar antes de entrar para que los demás no notaran que apenas me podía el cuerpo. Difícil pasarela esa. Y tengo que enfrentarla dos días a la semana.

  2. Alice Says:

    Andrea, acá en España también vamos como nos da la gana (yo suelo ir sencilla y sin tacones), y los piropeadores no abundan mucho, cosa que tampoco echo de menos. ¿Será que los españoles son tímidos?
    muchos besitos

  3. Corpi Says:

    No hay nada como una mujer sencilla, aunque eso, como los colores, va por gustos. Pero la sencillez no esconde nada, cosa que sí hacen las sofisticaciones. A mí me gustan las mujeres sencillas, quizá sea porque yo también lo soy.
    Un beso sencillo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s